El General (r) Jhon Jairo Rojas, oficial que acumuló 36 años de servicio militar en Colombia, se encuentra en el centro del debate público tras la revelación de detalles sobre los procesos disciplinarios y judiciales que motivaron su salida de la institución.
Durante su gestión en la zona del suroccidente colombiano —especialmente en el departamento del Cauca—, el alto oficial lideró operaciones que resultaron en la neutralización de 68 cabecillas de grupos armados ilegales, la baja de alias “Mayimbú”, la captura de alias “El Alacrán” y el decomiso de múltiples toneladas de estupefacientes.
Sin embargo, en septiembre de 2023, momentos antes de asumir la representación de Colombia como agregado de Defensa ante la OTAN, su trayectoria dio un giro definitivo tras la apertura de indagaciones por presuntas irregularidades y acoso.
Las irregularidades denunciadas en el proceso
Tras dos años y medio de procedimientos, el General Rojas ha expuesto ante la opinión pública y los entes de control una serie de inconsistencias en los informes que originaron su retiro, señalando la existencia de un montaje orquestado por mandos activos de la institución:
Soportes probatorios desestimados: Las indagaciones adelantadas por la Fiscalía no hallaron elementos incriminatorios. Respecto a las acusaciones de acoso, el propio oficial entregó sus dispositivos móviles para el peritaje técnico correspondiente, mientras que los testigos citados en el proceso negaron las irregularidades atribuidas. Al día de hoy, las indagaciones han sido archivadas y no cursan procesos activos en su contra.
Uso indebido de recursos de inteligencia: Según las declaraciones del oficial, se habrían empleado capacidades técnicas como drones y aeronaves bajo la fachada de “visitas administrativas” con el propósito de realizar seguimiento a su entorno personal y familiar.
Presiones a la cadena de mando: Se denunció el traslado represivo de un teniente de contrainteligencia a zonas de orden público crítico en Tumaco (Nariño), luego de que este se negara a avalar informes alterados sobre los bienes del general.
Afectación a terceros: El acoso derivado de las actividades de vigilancia impactó directamente a su núcleo familiar, provocando afectaciones de salud graves en una de sus hijas durante su periodo de gestación.
“Reafirman que al general Rojas había que desprestigiarlo. Iban por mi cabeza […] Hicieron el informe falso y me entregan a la Fiscalía.” — General (r) Jhon Jairo Rojas.
Impacto en la estructura de mando y en la seguridad regional
El caso del General Rojas pone de manifiesto una problemática recurrente en la gestión pública y militar: la vulnerabilidad de las carreras de ascenso ante disputas de poder o purgas internas. Diversos analistas señalan que cuando los mecanismos de contrainteligencia e investigación son instrumentalizados para saldar rencillas entre oficiales, la efectividad operacional de la Fuerza Pública se ve directamente comprometida.
La salida de mandos experimentados en momentos clave del conflicto armado en regiones como el Cañón del Micay impactó las dinámicas de control territorial, permitiendo el repliegue y reacomodamiento de estructuras criminales en zonas donde la Fuerza Pública había logrado avances sustanciales.
Las exigencias de transparencia ante la Justicia
El desenlace de las investigaciones a favor del General (r) Jhon Jairo Rojas no solo limpia su hoja de vida y trayectoria militar, sino que traslada la responsabilidad a la Fiscalía General de la Nación para determinar las sanciones correspondientes a quienes formularon las denuncias falsas y manipularon los informes oficiales.
La preservación del honor militar y la confianza ciudadana en el Ejército Nacional dependen de la capacidad institucional para desarticular redes internas que atentan contra el mérito de sus integrantes, garantizando que el cumplimiento del deber no sea objeto de persecución.


