El robot Saaki es un “nuevo compañero” que ayudará a calmar el “miedo, la ansiedad y la incertidumbre” de los más pequeños que tendrán que permanecer hospitalizados durante al menos tres días en Euskadi, inicialmente en Álava.
Con la altura de un niño de once años (130 centímetros) y un peso similar (35 kilogramos), nació el humanoide Saaki fruto del trabajo del Instituto de Investigación en Salud Bioarab en colaboración con la Fundación Vital.
Se trata de encontrar nuevas formas de apoyo emocional, apoyo educativo y entretenimiento para los pacientes de los hospitales pediátricos.
Después de buscar en el mercado diferentes formatos de humanoides, Bioraba encontró este. Con dos horas de autonomía se puede programar para interactuar, en este caso con los más pequeños. Se trata de ayudar a calmar el “miedo, la ansiedad y la incertidumbre” que pueden provocar los ingresos.
El coordinador de innovación de Bioaraba, Juan Fernández, fue el encargado de presentar a Saaki. Fue bautizada con este nombre japonés que significa “floreciente”.
Su misión es “interactuar y distraer” a los pequeños pacientes en sus procesos. Siempre con el consentimiento de sus tutores y en su presencia.
Con dos horas de autonomía, aunque podría moverse por el hospital sorteando obstáculos, deberá estar bajo la supervisión de una persona en todo momento.
Baila y haz ejercicio con los más pequeños
En un lanzamiento al que asistió el ministro vasco de Sanidad, Alberto Martínez, Saaki hizo bailar y hacer ejercicio a Jon y Ariadne.
Estos dos niños fueron de los primeros en hablar con este robot, que también se interesó por sus aficiones deportivas.
Demostró que está dotado de capacidades avanzadas de comunicación y movimiento posibles gracias a la inteligencia artificial y los sensores 3D con los que está equipado.
Está previsto que Saaki empiece a trabajar en la sección de pediatría del Hospital Txagorritxu de Vitoria entre diciembre y enero. En los primeros meses se comprobará si su empresa contribuye a la mejora del estado emocional de niños de cuatro a trece años. También se analizará si ellos y sus familiares aceptan su presencia.
La interacción se realizará inicialmente durante tres días consecutivos con pacientes seleccionados que no presenten riesgo de infecciones relacionadas con sus patologías.
Atención quirúrgica básica
Por el momento, el Servicio Vasco de Salud limita la labor de Saaki al acompañamiento de niños. Una vez evaluado su trabajo, no se descarta la posibilidad de que sean empleados múltiples veces dentro del sistema de salud en tareas quirúrgicas “muy básicas y repetitivas” que implican fatiga física.
Las posibilidades van más allá del ámbito de la atención sanitaria. Sus impulsores creen que en la tarea de “humanización” este robot podría acompañar a personas mayores en determinadas situaciones.
El asesor explicó que se trata de la tecnología ‘Unitree Robotics G! EDU’, pionero en el uso que se le dará en Osakidetz, que se posiciona así “entre los sistemas sanitarios más innovadores del país en atención pediátrica”.
Explicó que su introducción en la asistencia sanitaria “no sustituye, sino que amplía” la actual. Martínez describió a Saaki como “natural, cercano y nada intimidante”.
Estas características la convierten en una “nueva sociedad especial” para los más pequeños, cuya condición de nativos digitales les facilita formar un “vínculo emocional” con ella.
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