¡Mi broder! Así como lo oye: en la cárcel ‘New Hope’ de San Andrés, donde más de uno pensaba que solo se contaban los días con rayitas en la pared, ahora también se suman ideas, propósitos y hasta proyectos de vida. Porque sí, la Secretaría de Seguridad y la de Educación están metiéndole sabrosura al tema con los Modelos Educativos Flexibles, ¡y eso va pa’ largo!
En palabras de la coordinadora Beatriz Bent, no se trata solo de dar clases de bachillerato, sino de sembrar semillas de futuro. “La charla de proyecto de vida fue como un sacudón suave pero necesario, para que los muchachos miren pa’ atrás, acepten sus errores, y arranquen otra vez, con mirada firme hacia el mañana”, dijo la funcionaria con tono de tía orgullosa.
Segundas oportunidades… con todo y cuaderno
Los participantes del taller no solo se tragaron entero el discurso, ¡lo digirieron y lo masticaron con ganas! Porque cada uno, entre reflexión y lápiz en mano, fue trazando su ruta pa’ cuando salgan a la calle. Uno quiere montar un taller, otro quiere estudiar cocina, y hasta hubo quien habló de escribir un libro. ¡Imagínese usted!
Y es que como bien lo dijo doña Beatriz: “el conocimiento no ocupa espacio, pero sí llena vidas”. El simple hecho de volver al pupitre, después de tanto error y tropezón, demuestra que la resocialización sí puede ser más que una palabra bonita en un documento oficial.
De reos a referentes: sí se puede
Este programa no solo enseña a sumar y restar, también le mete cabeza a la parte emocional. Porque como bien saben en las islas, no hay peor cárcel que la de la mente, y por eso se está trabajando también en el autoestima, la salud mental y la esperanza.
Así que, la próxima vez que alguien diga que en la cárcel no se hace nada bueno, cuéntele este cuento, mi llave. Porque en ‘New Hope’, más que castigo, hay gente buscando redención… con lápiz, cuaderno y un corazón que quiere volver a caminar por la calle con orgullo.



