La muerte de las dos niñas ahogadas recuerda el abandono de los pueblos indígenas en Panamá

La muerte de las dos niñas ahogadas recuerda el abandono de los pueblos indígenas en Panamá
Facebook
Threads
WhatsApp
X

Las escolares Melanie y Kimberlin, de 5 y 8 años, regresaban juntas a casa en una remota y montañosa región indígena de Panamá cuando la inundación repentina de un arroyo o desfiladero las arrasó. Murieron ahogados. Tras la tragedia las quejas se multiplicaron, recordando el abandono de estos pueblos indígenas frente al desarrollo del resto del país.

En la localidad de Cascabel, en lo alto de las colinas de la comarca Ngäbe-Buglé, los vecinos se reunieron este viernes para despedir a dos niñas. Los ataúdes blancos resaltaban en el mar de lodo, luego de varios días de intensas lluvias por un impacto indirecto del huracán Melissa durante su paso por el Caribe.

El maestro Rodrigo Alfredo Gaitán, subdirector del colegio al que asistían las niñas, recordó a Efe que el lunes pasado era feriado en el colegio, hasta que a primera hora de la tarde les dijeron que “la tragedia ocurrió a unos 40 minutos” y huyeron.

Al regresar al pueblo, por un empinado camino de tierra, uno de los padres llevaba a su hija sobre sus hombros, envuelta en un paño.

“Ya estaban cansados ​​porque era duro, (entonces) tomé a la más pequeña y la cargué en hombros hasta la casa de mi abuela y allí descansaron las dos. (…) El barranco se llevó a cinco personas, tres niñas y dos niños, pero tres sobrevivieron”, recuerda con la voz entrecortada.

La niña, continúa, “ya no estaba viva, tenía frío, sólo sentía agua en el estómago, y si no fuera médico, me atrevería a decir que algunos huesos crujían. Esa imagen permanecerá en nuestros corazones y en nuestras mentes para siempre”.

El profesor no es de la región autóctona, sino de la provincia de Herrera, pero tras cuatro años en el pueblo defiende a su pueblo como propio, y recuerda, como le dijeron sus padres, que “todos somos personas, todos somos hijos de un solo creador”, rechazando cualquier discriminación.

Por eso Gaitán deplora el estado de esta escuela de 400 alumnos, fundada en 1977, donde “48 años después todavía hay aulas tipo rancho (con tablones de madera por paredes) y pisos de tierra”.

“La gran mayoría de las aulas se inundan cuando llueve mucho, y llueve más dentro que fuera”, lamenta.

Dos ‘Panamá’, uno para la ciudad y otro para las regiones

La condena al abandono del Gobierno central y otras autoridades hacia las comunidades indígenas del país se reiteró durante la jornada de luto, en la que más de un centenar de personas se reunieron para despedir a las niñas.

Entre los presentes se encontraba Salomé Montezuma, cacique o líder tradicional del distrito de Mironó, donde se ubica Cascabel, quien advierte que este no es el primer evento de este tipo en la región.

“Estamos bajo el paraguas de la República de Panamá, pero como siempre digo, aquí hay dos ‘Panamá’: un Panamá para la ciudad, un Panamá para la región, y la región siempre está olvidada. Se ve cómo es la escuela y cuál es la necesidad en la región”, asegura a Efe el dirigente regional.

Muchas “promesas”, afirma, pero al final “el beneficio o la respuesta” que esperan nunca llega.

En Panamá, el 17,2% de sus 4,2 millones de habitantes se consideran indígenas, según el censo de 2023. Existen siete etnias indígenas, Emberá, Wounaan, Guna, Ngäbe, Buglé, Naso y Bri-Bri, agrupadas en seis regiones, Emberá-Wounaan, Guna Yala, Ngäbe-Buglé, Madugandí, Wargandí y Naso.

Las comunidades indígenas tienen los índices de pobreza más altos del país, superando en algunos casos el 90%, según cifras oficiales, y según un informe de las ONG Fudespa y JuxlaE sobre “niño ahogado en la comarca Ngäbe Buglé”, se han producido decenas de casos en los últimos 25 años.

El presidente panameño, José Raúl Mulino, expresó esta semana sus condolencias a los familiares de las dos niñas y confirmó que su administración, que inició obras en julio de 2024, “está llevando a cabo un programa de obras en las regiones por valor de 85 millones de dólares” y que “terminará proyectos que nunca se ejecutaron”.

“Los 20 puentes (peatonales) de zarzos que construimos fueron necesarios, pero no suficientes, tenemos un déficit y lo iremos cubriendo poco a poco”, dijo, anunciando la inminente construcción de estas instalaciones en más de 100 puntos del país “para que los panameños puedan ir a la escuela o trabajar con mayor seguridad”.

Acto oficial en español, lamentos en Ngäbe

Con botas altas de plástico a través del barro, los participantes del funeral asistieron primero a una ceremonia pública en la escuela y luego fueron en procesión al cementerio. La ceremonia oficial se desarrolló en español, los gritos y llantos en su idioma, Ngäbe.

El padre de una de las niñas, Iván Ábrego, demostró gran coraje toda la mañana, hasta desplomarse frente al pequeño ataúd de su hija Melanie, con una pequeña ventana abierta para que los familiares pudieran ver su rostro antes de bajarlos a la tumba y enterrarlos en la tierra.

Unas horas más tarde, cuando se recuperó, recordó a Efe todos los pedidos que hicieron a las autoridades panameñas para que tragedias así nunca sucedieran, incluso él mismo hizo una, hasta que sucedió.

“Ese río no solo cruzó mi hija, sino también varios estudiantes, y aquí hay estudiantes que viajan (hasta) dos horas hasta este centro educativo, pero si esto no se corrige, si las autoridades no dan oportunidades a estos estudiantes, ¿quién lo hará?” pregunta.

Y -asegura- “aquí en Panamá las cosas son muy diferentes a la realidad, porque vivimos en dos países: uno tiene y el otro no, y al que no tiene no le damos nada”. EFE

Fuente

Noticias relacionadas