Discusión de la nueva derecho de financiación sigue abierto mientras los expertos advierten sobre sus implicaciones económicas para 2026.
Dentro del XXII. En el Congreso Nacional de Infraestructura en Cartagena, el presidente de la ANIF, José Ignacio López, explicó que esta iniciativa, aunque suele estar asociada a una reforma tributaria, tiene un carácter diferente en el plano jurídico. Según López, la ley de financiamiento fue diseñada únicamente para proporcionar fondos presupuestarios para el próximo año y, si no se aprueba, el Gobierno está obligado a armonizar los gastos mediante recortes. Esto implica que su eventual aplicación no afectaría las obligaciones financieras del país, ya que el déficit fiscal debe mantenerse en el mismo nivel con o sin ley.
En este contexto, López explicó que las necesidades de financiamiento del Estado se mantienen constantes independientemente de la aprobación de la ley, pues el presupuesto ya prevé pagos relacionados con la deuda. Si la iniciativa no supera el procedimiento legislativo, El gobierno tendría que aplicar una reducción equivalente al monto que esperaba recaudar. Esto, según se explicó, evita escenarios de default o deterioro de la capacidad de pago de Colombia.
El segundo punto que se discutió fue posible impacto en los precios de bienes y servicios. López señaló que los artículos han sufrido ajustes recientes, lo que dificulta realizar estimaciones precisas, pero destacó que Un aumento del impuesto al carbono provocaría un aumento de los precios de la gasolina, el diésel y, potencialmente, la electricidad. además del impacto en sectores como las aerolíneas y el transporte aéreo. Estas variaciones, aseguró, tendrían un efecto amplio en la economía.
En cuanto a la actividad productiva, López advirtió que las medidas propuestas afectaría a sectores claves para el crecimiento y la inversiónlo que podría resultar en una disminución de la dinámica económica en los próximos años. También predijo que un aumento significativo de las cargas fiscales podría desalentar los proyectos y ralentizar la recuperación.
Al referirse al comportamiento de los precios, el presidente de ANIF explicó que la persistencia de presiones inflacionarias podría mantener el índice cerca del 5% durante gran parte de 2026, especialmente si se aprueban los cambios previstos por la ley. Afirmó que Este nivel supera la meta fijada por el Banco de la República y podría obligar a la autoridad monetaria a subir nuevamente las tasas de interés entre finales de 2025 y principios de 2026.
López también se refirió al aumento del salario mínimo previsto para el próximo año. Indicó que aún no se dispone de cálculos oficiales, pero estimaciones privadas apuntan a un aumento significativo sobre la inflación esperada. En este sentido, advirtió que el ajuste de los salarios por encima del crecimiento de la productividad podría aumentar las presiones inflacionarias, especialmente en el sector servicios.
Otro aspecto importante señalado por el presidente de la ANIF es el posible nivel de reducción de impuestos en caso de no aprobarse la ley de financiación. Según López, El gobierno tendría que ajustar unos 16 mil millones de pesos, que es una cifra que corresponde al valor que la ley quería sustentar. Sin embargo, estimó que el ajuste total necesario para estabilizar plenamente las cuentas públicas podría estar en algún punto entre 40 y 50 mil millones de HRKdebido a mayores demandas en sectores como la salud y la energía.
El presidente de ANIF también expresó su preocupación por la dinámica de las negociaciones sobre salarios mínimos. Eso es lo que explicó. La alta informalidad del trabajo limita la representatividad de los trabajadores informales en estas discusiones, mientras que los sindicatos concentran la voz de quienes están organizados. Esto, argumentó, crea diferencias estructurales que deben tenerse en cuenta a la hora de tomar decisiones.
Además, advirtió del riesgo de que las negociaciones sobre el salario mínimo se utilicen con fines electorales, lo que podría desviar la discusión técnica necesaria y establecer una tendencia que se repite en cada ciclo electoral. También afirmó que los aumentos deben responder a la pérdida de poder adquisitivo y a las variaciones en la productividad, pero recordó que Colombia ingresa a nuevo régimen laboral y reduce la semana laboral, lo que requiere una evaluación de ajuste por día y por hora de trabajo.
López señaló que Aumentos demasiado elevados del salario mínimo pueden ampliar la brecha entre el empleo formal e informalya que el establecimiento de requisitos más caros para las empresas dificulta que gran parte de la población encuentre empleo. Hizo hincapié en que estas decisiones deben tener en cuenta tanto el bienestar de los trabajadores como la capacidad del mercado para absorber los costos derivados de la demanda de salarios más altos.



