La temporada decembrina es sinónimo de familia, unión y esperanza. Sin embargo, el uso de pólvora convierte la celebración en riesgo: cada chispa puede convertirse en una herida, una lágrima o una vida cambiada para siempre. La invitación es clara: celebremos con alegría, pero con responsabilidad.
¿Por qué evitar la pólvora?
La manipulación de artículos pirotécnicos expone a la comunidad a quemaduras, daños auditivos y afectaciones respiratorias. Además, genera emergencias evitables que saturan los servicios de salud y altera la tranquilidad de los barrios con ruidos intensos y sorpresivos.
Protejamos a niñas, niños y adolescentes
La pólvora no es un juguete. Los menores son especialmente vulnerables por su curiosidad y menor percepción del riesgo. La mejor prevención es mantenerlos alejados de cualquier artefacto pirotécnico y conversar en casa sobre los peligros reales de su uso.
Cuidemos a los animales y al ambiente
Las detonaciones provocan desorientación, huida y estrés severo en mascotas y fauna urbana. El humo y los residuos contaminan el aire, el agua y los espacios públicos. Celebrar sin pólvora también es un acto de respeto por nuestros ecosistemas.
Alternativas seguras para celebrar
Opta por alumbrados con luces LED, velitas eléctricas, música en vivo, presentaciones culturales, juegos tradicionales y actividades deportivas. Las comparsas, los conciertos comunitarios y los encuentros familiares son opciones que unen sin poner a nadie en riesgo.
Si ocurre una emergencia
Evita remedios caseros y busca atención profesional de inmediato. Comunícate con la línea 123 o acude al servicio de urgencias más cercano. Un reporte oportuno puede marcar la diferencia.
Un compromiso de todos
Evitar la pólvora es un gesto de cuidado colectivo: protege la vida, respeta a la niñez, reduce el sufrimiento animal y preserva el ambiente. Hagamos de estas fiestas un motivo de encuentro seguro, pacífico y responsable



