Lo que comenzó como la historia de un “hacker patriota” ayudando a limpiar la corrupción en los puertos de Colombia, se ha desmoronado para revelar la verdadera cara de Ramón Devesa González. El ciudadano español, que logró infiltrarse en los círculos más íntimos del Pacto Histórico, está hoy en el ojo de la tormenta no solo por sus nexos políticos, sino por un historial de estafas, extorsiones y manipulación de información que lo sitúan como un auténtico mercenario digital.
La Estafa de la “Inteligencia Privada”
El esquema de Devesa era tan audaz como ilegal. Aprovechando el respaldo explícito de la Casa de Nariño, el español se presentaba ante empresarios y funcionarios de la DIAN como el “enviado especial” con poder de vida o muerte sobre sus carreras.
Investigaciones de la Fiscalía sugieren que Devesa utilizaba software de espionaje para recolectar datos privados, que luego no entregaba a las autoridades, sino que utilizaba para extorsionar a importadores en Buenaventura. Bajo la amenaza de reportarlos ante el Presidente como “contrabandistas”, Devesa habría exigido pagos millonarios. Se trata de una estafa a gran escala donde la víctima —el Estado colombiano— le otorgó las herramientas de vigilancia a quien terminó usándolas para su beneficio personal.
El Montaje de los 500 Millones: Fraude a la Verdad
La mayor estafa de Devesa contra la fe pública fue, presuntamente, el video de la “devolución” del dinero de Diego Marín, alias “Papá Pitufo”. Analistas forenses y testimonios de inteligencia indican que el video fue un montaje coreografiado.
La Coartada: Devesa diseñó la escena para que, en caso de una filtración, el Gobierno pudiera alegar que rechazó los fondos.
La Realidad: Se investiga si ese video fue utilizado como un instrumento de chantaje interno, permitiendo a Devesa mantener su estatus de “intocable” frente a funcionarios como Augusto Rodríguez y Luis Carlos Reyes, quienes ya sospechaban de sus maniobras.
Venta de Humo y Tráfico de Influencias
Devesa no solo estafó a particulares; estafó a la institucionalidad. Prometió una tecnología de “ciberseguridad revolucionaria” para los puertos que nunca se materializó, utilizándola como fachada para justificar su presencia en zonas críticas. Mientras tanto, vendía su supuesta influencia en el Palacio de Nariño para subastar cargos públicos. Quien quería una posición en la aduana debía pasar por el filtro de Devesa, un peaje que, según denuncias, tenía un costo económico y político.
“Ramón Devesa no vino a salvar a Colombia del contrabando; vino a profesionalizar la extorsión utilizando el aparato del Estado como su centro de operaciones”, señala un informe de inteligencia filtrado recientemente.
El Ocaso de un Impostor
Hoy, con el rastro de sus cuentas bancarias bajo la lupa de organismos internacionales, el “Hacker de Petro” se enfrenta a la justicia por:
Estafa Agravada: Por el engaño a instituciones estatales y particulares.
Concierto para Delinquir: Por la creación de una red de extorsión portuaria.
Falsedad en Documento y Fraude Procesal: Por la fabricación de pruebas y videos destinados a desviar investigaciones judiciales.
La caída de Devesa deja una pregunta dolorosa para el país: ¿Cómo un hombre con este historial de engaños logró que el Presidente de la República le entregara las llaves de la inteligencia nacional?



