Turismo, pesca y promesas al por mayor
El pasado 9 de mayo se armó tremenda mesa de trabajo en San Andrés, donde la Dirección para el Desarrollo y la Integración Fronteriza (DIDIF) del Ministerio de Relaciones Exteriores y una decena de entidades se dieron cita pa’ “escuchar” los líos del archipiélago. ¡Otra más pa’ la colección, mi llave! Aunque esta vez el Gobierno del Pueblo Raizal no se quedó callado y cantó la tabla sobre todo lo que está sin cumplir desde el continente.
Las mesas no eran de dominó ni para servirse rondón, sino cuatro líneas bien serias: infraestructura y servicios públicos (¡agua, estamos mirando pa’ ti!), pesca y soberanía alimentaria, turismo sostenible y, claro, diálogo social. Porque sin diálogo, esto es más monólogo que otra cosa.
“El Estatuto Raizal no se firma solo”
El reclamo que sonó como tambor de Palo fue el mismo de siempre, pero esta vez con más sabor a indignación: la validación del Estatuto Raizal. ¿Cuánto tiempo llevan diciendo “ya casi”? Pues ya tocó decirlo claro: sin reconocimiento étnico real, todo lo demás es cuento de camino.
Y no es solo el Estatuto, mi broder. Se puso sobre la mesa que hace falta una normativa que proteja la identidad cultural, pero también que defienda el modo de vida de quienes dependen del mar. ¿Cómo van a hablar de soberanía alimentaria si ni siquiera se respeta la pesca tradicional?
Mucha CELAC, pero poco San Andrés
Sally Ann García Taylor, la directora de la DIDIF, habló bonito y con acento isleño, eso sí. Dijo que Colombia anda liderando en la CELAC y que hay un momento “clave” pa’ el Caribe, pero que toca aprovecharlo con hechos, no con aplausos.
Así que, mientras las mesas siguen llenas de promesas, los raizales esperan que de tanto diálogo salga algo más que minutos de actas y comunicados. Porque aquí, mi hermano, la paciencia ya tiene sabor a mar salado… y no precisamente por placer.



