La reciente captura de Dairo Mora Valbuena en el norte de Bogotá no es un hecho aislado, sino que parece ser el capítulo más reciente de una trayectoria marcada por el cinismo y el abuso de confianza.
El empresario, quien hoy enfrenta cargos por conducir en un peligroso grado tres de alcoholemia, luego de chocar otro vehículo particular y con el fin de evadir lo sucedido pretendía emprender la fuga usando el carril exclusivo de TransMilenio. Por fortuna, ninguna persona resultó lesionad. Hoy arrastraba un oscuro pasado de señalamientos que lo tildan de estafador y ladrón.
Desde febrero de 2025, el nombre de Mora ha estado ligado a denuncias de trabajadores y proveedores que aseguran haber sido víctimas de un esquema de impagos sistemáticos. Mientras él intentaba limpiar su imagen en medios de comunicación bajo el eufemismo de “problemas de liquidez”, las víctimas sostienen que su “modus operandi” consiste en evadir deudas que superan los 500 millones de pesos, afectando el sustento de numerosas familias que confiaron en su supuesta solvencia empresarial



