Ser raizal no es solo disfraz de Carnaval, es conciencia profunda
Este año Emancipation Week sopló las 25 velitas y no fue un simple cumple, sino una revolución cultural en faldas de celebración. Según la directora Keshia Howard Livingston, el tema “Raizal Consciousness” hizo que el evento fuera más reflexivo que tabla salada. Las bases: Haat, Main & Suol, un combo de corazón, mente y alma que representa, básicamente, lo que somos cuando dejamos el celular y sentimos la isla.
Una semana de memoria y de comunidad real
Desde marzo se estaban preparando los paneles ‘Voices of Emancipation’, donde se habló con cabeza y con raíz, incluyendo la nueva sección “Emancipation Village”. Y la respuesta fue pa’plaudir: desde los mayores hasta los peques del “Emancipation Piknini” y el show de “Miss Emancipation” se vivió con entusiasmo de pueblo, no como en redes donde todo es selfie.
Sobriedad, educación y tierra adentro
Lo mejor del asunto: no necesitó licor ni circo para encender al público. Familias enteras, con bebés y todo, participaron sin dramas, recorriendo expos, aprendiendo, celebrando en base a cultura, historia y respeto mutuo. Eso sí le da valor auténtico a “emanciparse”.
Apoyo sí… pero que sea constante
Keshia agradeció el apoyo del Gobierno Departamental, pero no sin recordar que, en 25 años, solo seis fueron financiados por ellos. El resto fue pura pasión y compromiso de pueblo raizal, que ha sostenido este evento con humildad y disciplina. Y ahora que ya es leyenda, el mensaje es fuerte: si van a apoyar, que sea con corazón y presupuestos concretos.
Palabras clave: identidad raizal, celebración consciente, cultura comunitaria, resiliencia isleña, emancipación viva
Más allá de un festival, Emancipation Week es como ese viejo tambor del trompo: suena fuerte, une generaciones y hace bailar al pueblo con su propio compás. Y como dirían por acá: emanciparse no es terminar, es continuar andando juntos.