En San Andrés, el albergue invita a cambiar una vida con solo una mirada
Cachorros con papeles… ¡y mucho amor pa’ dar!
Oye mi broder, si usted andaba buscando un compañero fiel que no ronque, no critique su sazón ni lo deje en visto, ¡mire pa’l albergue! La administración departamental está tirando línea: hay muchos cachorros desparasitados, vacunados y con más ganas de cariño que político en campaña.
Sabrina Rodríguez, funcionaria del albergue (que queda al ladito del hospital, por si anda perdido), nos soltó la pepa: “Tenemos peluditos que solo sueñan con un techo, una camita y alguien que les hable bonito”. ¿Y quién no quisiera un amor así?
Lo que hay que llevar (además del corazón abierto)
Para adoptar no se necesita más que ganas de querer. Pero claro, también hay que llevar fotocopia de la cédula, el recibo de energía más reciente (sí, ese mismo que uno esconde cuando llega), y sobre todo, un compromiso serio. Aquí no se vale el “lo quiero pa’ Navidad” y después lo botan como juguete viejo.
Los horarios para ir a ver a los peludos son de lunes a viernes, de 8:00 a.m. a 12:00 m., y de 2:00 a 5:00 p.m. Eso sí, si lo adoptás, después te hacen visita pa’ ver que el perrito esté feliz, bien comido y sin dramas. Como quien dice, no es solo llevarlo y ya: hay que quererlo de verdad.
No compres, que el amor no viene con factura
Sabrina fue clara: “Adoptar es un acto de amor”. Y lo que es más lindo: estos cachorros serán priorizados pa’ la próxima jornada de esterilización, pa’ que no ande el combo creciendo sin control. Así que nada de excusas, mi llave.
Si usted tiene espacio en su casa —y más importante, en su corazón—, pásese por el albergue. Porque aquí no se trata solo de salvar una vida, sino de dejarse salvar por una patica peluda, una cola inquieta y una mirada que dice: “Gracias por elegirme”.



